Sexología virtual: Instagram es el nuevo consultorio para hablar de erotismo y placer

2020-11-18 |

Ocurrió durante la pandemia: Instagram se puso hot. “Fue como si pensáramos que no nos íbamos a ver más y se produjo un estallido sexual y creativo”, apunta la psicóloga Cecilia Ce, con posgrado en sexología, una estrella en la plataforma con sus 650.000 seguidores / pacientes. “Quizá la distancia de la pantalla al final desinhibió: las personas se animaron a hablar de otras cosas, a sumar juguetes y hasta abrir la pareja”.

Cecilia Ce maneja el consultorio sexual más grande de la Argentina desde Instagram. Ese fue el trampolín para escribir un primer libro Sexo ATR y saltar del diván a las tablas. La editorial Planeta le pidió un segundo trabajo: su nuevo libro, Carnaval toda la vida, ya está en la calle. A esta altura, es una especie de Alessandra Rampolla 2.0, “una referencia ineludible” pero made in Argentina.

Ahora bien, así como la licenciada está autorizada a hablar desde su saber académico, hay ejemplos de personas que se animaron a contar sus experiencias más íntimas cuando se decretó la cuarentena. Es el caso de Dalia Fernández Walker, Jimena Outeiro y Laura Passalacqua, las tres conductoras de Concha, el podcast independiente más escuchado de la historia de Spotify.

Enrique Plantey y Triana Sferfaty, de Sexistimos. Foto: Andrés D'Elía.

Enrique Plantey y Triana Sferfaty, de Sexistimos. Foto: Andrés D'Elía.

“Recuerdo que estábamos encerrados y de repente, Alberto nos mandó a hacernos la paja… ¡y le hicimos caso!”, dice entre risas Dalia. “Es cierto que hubo una liberación. Y, a partir de ahí, yo empecé a mandar mis primeras nudes (desnudos) de cuarentena y a hablar de eso”, agrega Jimena Outeiro.

Pero en Instagram asoma la cuenta más atrevida, la que se animó en estos meses de encierro a tomar la posta de unir dos temas que juntos convocan aún más prejuicios: sexualidad y discapacidad. Se trata de Sexistimos, espacio que comparte la pareja del argentino Enrique Plantey (38) y su novia española Triana Serfaty (28). Desde ahí difunden sus descubrimientos, sobre todo uno, el “paraorgasmo”.

“Se trata de llegar a una sensación orgásmica en zonas erógenas donde ni sabíamos que podíamos sentir placer”, explica Enrique, quien perdió la sensibilidad de su cuerpo, desde el ombligo hacia abajo, cuando tenía 13 años a causa de un accidente de tránsito. En el siniestro, que ocurrió en 1995 en la provincia de Neuquén, murieron su hermano y su padre.

Una analista, una pareja que busca superar una discapacidad, chicas que confiesan públicamente lo que otras no se animan ni a decirle a una amiga: todos encontraron en las redes una vía para desactivar los tabúes y los mitos. Y sucedió en medio de una pandemia que nos condenó a conectarnos por pantalla.

Todo lo que aprendí de adolescente sobre el sexo, lo aprendí de verlo en la tele. Y es un error tratar de reflejar eso en la cama.

Enrique Plantey, de Sexistimos

La culpa la tiene el porno

Si los argentinos “lo hacemos mal”, Cecilia Ce señala a uno de los principales responsables: la pornografía tradicional. “El hombre imita un modelo que sólo piensa el orgasmo a través de la penetración. Y la verdad es que muy pocas veces ocurre de esa manera”, sentencia la profesional.

Enrique Plantey está de acuerdo, porque lo vivió en su relación con Triana: “Todo lo que aprendí de adolescente sobre el sexo, lo aprendí de verlo en la tele. Y es un error tratar de reflejar eso en la cama. Terminás haciendo algo que muy pocas veces se logra. En el porno y en las películas casi siempre muestran a un flaco en una posición súper incómoda o a una mujer gritando despavorida, entonces estás buscando llegar a eso, que es difícil de lograr. Esto no nos hacía bien a ninguno de los dos. Ahí fue que empezamos a cambiar nuestras formas de acercarnos y empezamos a hablar del tema”.

Enrique y Triana comenzaron a “deconstruir” sus encuentros sexuales: “Estaba demasiado absorbido por ese modelo pornográfico que no existía en la vida real. Cuando pudimos dejar eso, empezamos a descubrir otras cosas. Ahí mismo nos dimos cuenta de que si compartíamos nuestra experiencia podíamos cambiar la vida de mucha gente y abrimos la cuenta en Instagram”.

Pero para esta pareja “hay mucho por hacer” y el proyecto es, ahora, ayudar a un montón de personas que nacieron con alguna discapacidad o que, tras un accidente, se encuentran ante una nube que les hace pensar que ya no habrá vida sexual. Por eso, el paso más allá de la virtualidad tendrá forma de libro en 2021, que incluirá obviamente consultas a profesionales y otras historias además de la propia.

Cecilia Ce, autora del libro Sexo ATR. Foto: Andrés D'Elía.

Cecilia Ce, autora del libro Sexo ATR. Foto: Andrés D'Elía.

La cuestión es siempre qué técnicas encontrar para superar las relaciones naturalizadas por el porno. Para Enrique, la clave fue jugar. “Gracias a Triana empecé a sentir sensaciones nuevas. Arrancamos con un sexo tántrico que me empezó a dar un montón de sensaciones que ni conocía”, cuenta.

Y agrega Triana: “También hacíamos juegos de roles o citas a ciegas: viviendo en la misma casa, nos cambiábamos separados y nos íbamos a un telo. Poníamos música de Tantra en YouTube, pero no hacíamos el sexo tántrico tal cual porque tiene toda una filosofía detrás. Lo que sí hacíamos era bajar las luces y poner velas y fragancias”.

Enrique lo define como una puesta en escena para ellos dos solos: “Vos te ponías ropa linda (la mira a Triana) y había todo un show. De a poco fui dejando de lado lo mal aprendido”.

Al inicio de la pandemia hubo un boom de consultas a especialistas sobre sexting, tips sexuales y una gran presión que nos obligaba a las mujeres a estimularnos: ¿Qué hacés que no te estás masturbando?

Melani Tobal, del podcast Acabar

¡A masturbarse en cuarentena!

A fines de abril, en plena emergencia sanitaria y confinamiento, la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, junto al infectólogo José Barletta, dio consejos por televisión sobre sexo seguro en tiempos de Covid. Y además de sugerir el sexting, se insinuó que una solución para aquellos que no convivían con su pareja, por lo menos hasta poder reencontrarse presencialmente, era recurrir a la “autosatisfacción”.

“Yo me masturbo, pero hacerlo en la pandemia se me complicó mucho porque en casa estaban todo el tiempo marido e hijes”, confiesa sin vueltas una de las conductoras de Concha en un episodio. Era lo que tantas querían escuchar. La identificación fue inmediata y aparecieron nuevos podcasts sobre estas cuestiones, como Acabar, la joya mejor cuidada de Spotify.

“Me parece un gran avance que se hable abiertamente de la masturbación, hasta revolucionario, porque hay mucho tabú: son temas de los que no hablamos ni con mis amigas. El sexting y el porno son cosas que antes se hacían a escondidas y al salir a la luz dejan de darnos vergüenza. Dejamos de hablar sólo de concepción materna y pasamos a incluir el goce”, explica Melani Tobal, productora y conductora de Acabar.

Según Tobal, hablar de masturbación fue de lo más liberador que tuvo la combinación de cuarentena y redes: “El formato podcast es ideal para estos contenidos que avergüenzan tanto porque vos lo tenés en tus auriculares. Entonces estás en tu casa con gente o en el subte y no saben si estás escuchando música, un partido de fútbol o un contenido sexual”.

Fueron el encierro y no saber cómo afrontarlo conforme pasaban los días y los meses lo que llevó a tantos consumidores de Spotify a adoptar podcasts como guías para la sexualidad de cara a la “nueva normalidad”.

En realidad, Concha nació antes de la pandemia, a partir de la charlas de tres amigas que se juntaban en bares a tomar cerveza y a charlar de sus cosas: “Nos dimos cuenta de que los mozos o los de la mesa de al lado paraban la oreja para escucharnos. Entonces dijimos: ‘Ojo que esto garpa’”.

Enrique y Triana preparan un libro sobre su experiencia con el "paraorgasmo". Foto: Andrés D'Elía.

Enrique y Triana preparan un libro sobre su experiencia con el "paraorgasmo". Foto: Andrés D'Elía.

Y sí que garpó, pero no fue el año pasado cuando estallaron las escuchas, sino éste, y a partir de abril… “Muchos de los temas del podcast, como la masturbación, fueron saliendo de lo que recibíamos en Twitter, que es hoy nuestra única cuenta, porque en Instagram nos censuraron”, cuentan.

Pero sobre el fin de la temporada el trío explicó que, a pesar de todo, la mujer puede no llegar a ese final tan romantizado: el orgasmo. “Existe una gran imposición sobre el orgasmo femenino”, asegura Melanie Tobal a Viva.

“Al inicio de la pandemia hubo un boom de consultas a especialistas sobre sexting, qué sex toys usar, tips sexuales y una gran presión que nos obligaba a las mujeres a estimularnos: ‘¿Qué hacés que no te estás masturbando?’. Pero también había que trabajar y hacer la masa madre en un contexto de amenaza mundial que generaba gran angustia. ¡Vivir ese combo y encima exigirnos tener orgasmos! Nadie te puede decir qué es lo que está bien y qué está mal”.

Hay que entender algo: trae más problemas un tamaño grande que un tamaño chico. Porque duele y porque hay posiciones en las que no se puede tener sexo.

Cecilia Ce, psicóloga

Adiós a los mitos

“Cuando arranqué en Instagram, lo hice con conceptos sencillos, los que, con la información adecuada, pueden servir. Desde los mitos del orgasmo clitoridiano y en penetración, hasta el lugar más común que pregunta si el tamaño importa”, repasa Cecilia Ce con Viva. Entre los varones, la pregunta recurrente se relaciona con la eficacia de tales o cuales centímetros del pene.

“Hay que entender algo: trae más problemas un tamaño grande que un tamaño chico. Porque duele y porque hay posiciones en las que no se puede tener sexo. Hace unos días me escribió una chica. Me contaba que su novio tenía un pene de tantos centímetros y creía que le tocaba el útero. ‘Y sí, te está tocando el útero’, le dije. Y eso genera mucho dolor. Soluciones: estirar las piernas, no levantarlas, ni en cuatro, ni patitas al hombro. Obvio que siempre vamos a necesitar una buena previa y estimulación porque eso va a generar más lubricación y hace que haya menos fricción y no duela. La vagina se expande y se va acomodando, pero todo tiene un límite”, dice Cecilia Ce.

Pero la mayoría de las consultas que recibe la sexóloga apunta a los problemas relacionados con el tamaño small: “Bueno, justamente, ahí recomiendo posiciones donde contraés un poco más, patitas al hombro, la mujer trata de que haya algún tipo de succión, como en los ejercicios de Kegel (contracción de todos los músculos de la pelvis)”.

La pandemia hizo crecer las consultas de Cecilia Ce: “Primero que nada, creo que la gente aprovechó para informarse un montón. Incluso volvieron parejas a mi consultorio. Se reencontraron para hacer terapia y resolver cuestiones. Y también apareció la creatividad. Hay gente creativa en todas las situaciones, claro, pero en estos meses el medio ha sido lo virtual: entonces surgieron fiestas virtuales, desnudos y masturbaciones colectivas guiadas. En el fondo creo que lo que hubo era una necesidad de conexión”.

La pandemia disparó la venta de sex toys. Foto: Lucía Merle.

La pandemia disparó la venta de sex toys. Foto: Lucía Merle.

Juguetes ganados

Cuando leíamos en marzo que en Italia, las ventas de juguetes sexuales habían subido un 60% y en Estados Unidos, el 75%, no pensábamos que aquí iba a duplicarse la compra online de vibradores, succionadores, aros y demás aparatitos. “Como la pandemia limitó el contacto, la gente aprovechó para jugar. Los juguetes están más relacionados al auto placer, no es que sea el único uso, pero hubo mucha búsqueda de explorar la masturbación en todas sus variables. Y las parejas empezaron a buscar cosas nuevas”, explica Cecilia Ce.

Puesta a recomendar, la sexóloga propone: “Siempre hay que empezar de menos a más. Hay que hacerse la pregunta: ‘¿Es para mí sola? ¿Es para mi pareja… heterosexual u homosexual? ¿Queremos fantasía? ¿Queremos estimulación genital?’ En parejas hetero recomiendo el uso del anillo, porque lo podés usar en el coito, entonces es lo más fácil de incorporar. En estimulación de la vulva arrancaría con una balita; después, hay estimuladores que son como rabbits, con dos formitas que te van permitiendo trabajar más áreas. Pero, si hablamos de revolución, el succionador es la estrella del momento”.

Una de las consultas relacionadas con este sex toy es si saca al hombre de la cancha: “No, no hay nada como el contacto humano. Pero es un aparato novedoso, hay que reconocer”.

En el caso de la pareja de Sexistimos, ya hay un aparato interpuesto entre los dos: la silla de ruedas. “La silla nunca fue un impedimento para avanzar a una chica ni para desarrollar mi sexualidad”, asegura Enrique.

“Miraba porno, me masturbaba con mis amigos como cualquier chico, pero siempre sobre la silla. Y los miedos eran los mismos de ellos. Esa fue mi escuela: a prueba y error, sumado a que no tengo sensibilidad por debajo de mi lesión. Entonces, tenía la respuesta física pero no tenía la sensación del orgasmo.”

La voluntad y el optimismo de Enrique son envidiables. Hoy es esquiador adaptado, ya participó de dos juegos olímpicos y va por el tercero. Aun así, nunca se olvida de cuando estaba en la cama del Hospital Regional de Neuquén y “se acercó un doctor y, con la información que había hasta ese momento, me comentó todos los impedimentos que iba a tener para desarrollar mi vida sexual”.

No poder mover las piernas ni sentir nada de la cintura hacia abajo, para cualquiera hubiera sido dramático. Pero a Enrique y a su familia no les costó aceptar su nueva realidad, que implicó una rehabilitación en Cuba, tanto que la silla de ruedas fue tomada como un bonus track.

Enrique y Triana sumaron “juguetes” a su relación. “Tenemos una silla para discapacitados que replica movimientos para los que perdieron la motricidad de la cintura para abajo”, aclara Enrique. “Pero a mí me costó entender que si incorporábamos un vibrador no era porque a ella no le gustaba lo que yo hacía. Era para sumar, no para restar”.

Y la responsable de los nuevos aparatos es Triana: “Ahora, nosotros mismos estamos haciendo unos almohadones para posiciones favorables”, advierte. “Implementamos juguetes, tenemos algunas cositas que nos gustan. Es abrir la cabeza. No saben cuántas mujeres nos escriben al Instagram y nos piden el catálogo a escondidas: ‘Te lo pido por acá porque si me ve mi marido, me mata’.”

Según Enrique y Triana, se decidieron a exhibir su vida íntima en Instagram porque los acosaban a preguntas. “Mis amigos nunca me preguntaron, ‘¿Qué onda, cómo lo hacés?’. Los que preguntan son personas ajenas a vos. En el boliche, por ejemplo, te tiran: ‘¿Che, pero a vos se te para?’ La gente no lo hace de mala fe. Es la regla de la vida: la silla de ruedas te pone en un lugar en el que muchas personas creen que te pueden preguntar cualquier cosa. Entonces, nosotros abrimos nuestra intimidad para terminar con estos silencios y estas dudas. Acá estamos.”

Nuevas sensaciones

El gran aporte de la pareja de Enrique y Triana se relaciona con el “paraorgasmo”: “Es una sensación impresionante para personas que perdimos la sensibilidad en los genitales y la conservamos en otras zonas erógenas como el cuello, la cabeza, los pezones o las orejas –explica él–. Pero lo puede disfrutar todo el mundo que busca más sensaciones o sienten que lo genital no termina de satisfacerlos. No sólo alguien con una discapacidad.”

Y es Triana la que cierra: “Nos explicó el tema la ginecóloga y sexóloga Bárbara García y es quien va a escribir el capítulo sobre paraorgasmo en el libro. Sexistimos va a incluir relatos anónimos de personas con discapacidad. De repente, vos o tu pareja terminan con una discapacidad y hay que adaptarse. O te estás conociendo con un discapacitado. Bueno, hay vida sexual en discapacidad y hay mucho para aprender. Nosotros lo sabemos”.

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